10 Fallos imperdonables en una entrevista de trabajo

10 FALLOS IMPERDONABLES EN UNA ENTREVISTA DE TRABAJO

Ha llegado el momento de enfrentarte al mercado laboral por primera vez o, quizás, a un cambio de trabajo o de empresa. Tras años de preparación y formación en el ámbito inmobiliario sabes que estás sobradamente preparado o preparada y conoces la realidad de este sector que se ha sofisticado y especializado enormemente en los últimos años. El número de actores y operadores ha crecido, y eso implica una mayor demanda de jóvenes profesionales.

Son muchas las empresas que buscan incorporar nuevo talento a sus organizaciones y tú puedes ser uno de ellos. Un punto clave en el proceso de fichaje es la entrevista laboral. Es importante que te enfrentes a ella con confianza, proyectado una imagen auténtica y acorde con tu personalidad, poniendo énfasis en las cosas positivas.

Obviamente es fundamental que prestes atención a tu apariencia y a los gestos corporales que proyectas, sin descuidar el resto de los aspectos relacionados con el contenido de las respuestas y el tono de la conversación que se desarrollará con el entrevistador. Cualquier posible fallo puede colocar a otros aspirantes por encima de ti.  Y es que, en un mercado cada vez más competitivo, todo suma a la hora de mostrarte profesional.

Para ayudarte, ten en cuenta estos 10 errores imperdonables que fácilmente puedes evitar.

  1. Ser impuntual o acudir con aspecto desaliñado

Es un punto vital, pero nunca se insiste demasiado. Somos lo que proyectamos, así que acude con suficiente tiempo de antelación a la entrevista – se recomienda unos 10 minutos- y vestido apropiadamente. Así proyectarás una imagen de interés y compromiso.  Vestir apropiadamente no significa ir con traje y corbata. Lo mejor es vestir acorde al código o identidad de la empresa, sin desentonar, pero sin perder tu sello personal de cada uno.

Evita por supuesto el aspecto descuidado o desaliñado. Como consejo, muchos entrevistadores se fijan en los zapatos, porque son un elemento que refleja nuestra pulcritud.

  1. Desatender los gestos y la comunicación no verbal

Hay pequeños trucos de comunicación no verbal que te ayudarán a exhibir una imagen de confianza y profesionalidad.  Por ejemplo, antes de iniciar la entrevista apaga o pon en silencio el móvil. Es un detalle que se agradece y que refleja la importancia que concedes a este momento. Aunque estés relajado y calmado, procura no hundirte en la silla.  Colócate en una postura erguida y dirigida hacia tu interlocutor, mantén la mirada durante la conversación y no te distraigas con elementos del entorno.  Una leve expresión de sonrisa en tu rostro hará que parezcas más confiado y optimista. Respeta el espacio personal y evitar microgestos de nerviosismo, como gesticular mucho o no estar quieto en el asiento.

  1. Descuidar el lenguaje

La conversación es vital para generar confianza e imagen de profesionalidad. No interrumpas al entrevistador y cuida tu vocabulario. No se trata de ser pedante o abusar de tecnicismos innecesarios, sino de expresarse con precisión y soltura. Por eso, elabora tus contestaciones y evita los titubeos. El sector inmobiliario, como cualquier otro ámbito de especialización, tiene su propia terminología, y un buen reclutador tendrá en cuenta que utilices un vocabulario preciso en tus respuestas.

  1. Mostrar desconocimiento del sector

Acude a la entrevista con una opinión formada del momento que atraviesa el sector. Si estamos hablando del sector inmobiliario, el entrevistador valorará enormemente que el aspirante al puesto, en este caso tú, tenga opinión propia y conocimiento sobre la situación que está atravesando.

Además, evita las afirmaciones generalistas. Piensa que el mercado inmobiliario no es solo residencial, y que quizás la empresa opera en otros ámbitos como el comercial, el logístico o el hotelero, en el que también puedes profundizar.

Otro punto importante es la geografía. No es lo mismo operar en ciudades prime que en segundas capitales de provincia. El sector inmobiliario es complejo, rico y variado, y profundizar en su análisis puede hacer que destaques con respecto a otros aspirantes.

  1. No saber nada de la empresa

Es importante que acudas a la entrevista con una idea formada de la empresa, la actividad que desarrolla, dónde opera, qué dimensiones tiene y cuál ha sido su evolución en los últimos años.  Pero igualmente importante es que profundices en otros aspectos intangibles, como cuáles son sus valores, su cultura corporativa, su misión o su propósito.  Es una parte atractiva de la empresa que puedes poner en valor durante el desarrollo de la reunión.

Las cuentas corporativas en redes sociales son una fuente de conocimiento, especialmente LinkedIn. Bucea también por la página web y revisa los informes anuales porque tienen información valiosa sobre las vicisitudes más recientes de la compañía. Si es una empresa cotizada, también la CNMV puede ser una buena fuente a través de los hechos relevantes. Por último, bucear en la hemeroteca puede aportarte información valiosa sobre el devenir de la compañía

  1. Hacer preguntas inapropiadas

Lo normal en una entrevista es interesarse por cómo sería un día normal en el trabajo, o que se espera de la persona que ocupe el puesto.  Concéntrate en este tipo de preguntas y deja de lado otras más incómodas, como vacaciones o días libres. Un tema espinoso es el salario. Desde luego no es recomendable inquirir al principio de la entrevista, ni en un primer encuentro si el proceso de selección es largo.  Lo normal es que sea la propia compañía la que decida, si avanzas en el proceso de selección, facilitarte esta información.

  1. Manifestar resentimiento, descontento o pesimismo

Las empresas no solo buscan conocimiento y profesionalidad. Casi más importante, si cabe, es que la persona que se incorpore al equipo tenga buen ánimo, espíritu positivo, optimismo y capacidad de trabajar en equipo. Por tanto, evita mostrarte descontento o pesimista. A nadie le apetece escuchar lamentos, quejas o resentimientos hacia tu antigua empresa. Destaca las cosas positivas del anterior puesto de trabajo, o del proceso formativo que acabas de finalizar. Y habla bien de tus antiguos compañeros y de tus superiores. Eso generara un halo positivo a tu alrededor.

  1. Mostrar poco autoconocimiento

Da por seguro que en la entrevista se te preguntará sobre ti mismo, así que acude con ideas elaboradas o una cierta reflexión sobre tus áreas de mejora, tus puntos fuertes, y tus debilidades. Sé sincero y evitar convertir virtudes en defectos, con frases como “soy demasiado exigente” o “demasiado generoso”. Es bueno mostrar de manera sincera áreas de mejora. Es mejor optar por “no he tenido la oportunidad aún de trabajar este ámbito concreto, pero puedo aprender rápido”.

Lo más relevante es enfatizar las cualidades que te permitan ser más deseable para la organización.

  1. Dar información falsa

Nunca mientas en una entrevista. El seleccionador quiere ver autenticidad e interés. No te va a exigir una experiencia o un conocimiento que no tienes, o una experiencia laboral que aún no has tenido la oportunidad de acumular. Por tanto, contesta con sinceridad. Es mejor mostrarte natural y confiando, antes que correr el riesgo de proyectar prepotencia o falsedad. Si te “cazan” en una mentira, puede ser el final de tu vida en esta empresa, o en el proceso de selección.

  1. Desconfiar de tus posibilidades de éxito (o de tu potencial)

Si tu no estás seguro de ser el candidato ideal para el puesto que se solicita, difícilmente lo hará la persona que te entreviste. Acude a la cita convencido de que eres la mejor opción, pero eso sí, evita mostrarte prepotente. Lo ideal es que transmitas entusiasmo y gestiones los nervios e inseguridades que pudieran aparecer. La autoconfianza es un ingrediente fundamental y llegados a esta fase del proceso de selección, no debes dudar de tus capacidades. Si te han citado p es que tu perfil encaja con el tipo de profesional que están buscando.

Y recuerda, en una entrevista de trabajo no existe una única respuesta correcta pero sí una buena actitud.

Por Paco González Paz, director de Comunicación de Sareb

 

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