La sonrisa
Un artículo escrito por Margarita Álvarez, Directora en Human Age Institute, Founder de Working for Happiness y #Forbes 50 Mujeres más Poderosas List, en colaboración con Grado Inmobiliario.

Es curioso, pero en esta sociedad tenemos sobrevalorada la seriedad. Una persona que “va seria”, con el gesto circunspecto, nos parece que es interesante, informada, seria. Pero seria en el aspecto más amplio de la palabra; en el aspecto de fiable, confiable y hasta inteligente. Le otorgamos credibilidad y asumimos que es una persona con responsabilidades y que por eso va con este gesto siempre adusto.
Recuerdo que tuve un jefe, no diré ni dónde ni en qué momento, que me recomendaba ir siempre por los pasillos de la oficina rápido, con un papel en la mano, y seria, muy seria. Ni que decir tiene que fui su peor alumna.
Pero me temo que es cierto y que tenía razón. Desde pequeños nos han enseñado que la seriedad es algo positivo y nos lo hemos creído; hemos llegado a pensar que efectivamente una persona que siempre sonríe es superficial, no se entera, o incluso es simple. Ya lo decía aquella frase que se le atribuya a Freud pero que no es de Freud: “solo hay dos maneras de ser feliz, ser tonto o hacérselo”.
Quiero reivindicar la importancia de la sonrisa. La importancia de un gesto que hace mucho por nosotros, y desde luego hace mucho por los demás. El impacto que sonreír a alguien con quien nos cruzamos puede tener en ese alguien en este mismo instante ni siquiera nos lo imaginamos. No siempre es así, pero por una vez que pase cada día, merece la pena.
Sonreír no quiere decir que las cosas no te importen o no te preocupen. No te hace menos responsable ni menos adulto.
Recuerdo hace unos años en una conversación con Steve Wozniak, cofundador de Apple, en la que hablamos de muchos temas, y como no, de felicidad. Cuando empezamos a hablar del ser humano y nuestra capacidad para ser felices, me confesó que empezó a pensar en el tema cuando tenía menos de 20 años y que no había dejado de hacerlo desde entonces. Y me sorprendió cuando me explicó que había llegado a crear dos fórmulas para ser feliz que reflejo en el libro. Hoy vamos a hablar de la primera, la que habla de las sonrisas. Porque para él la fórmula mágica era F=S-CF. O sea, felicidad igual a sonrisas menos ceños fruncidos.
Y es que, a pesar de la buena prensa de un buen ceño fruncido, la sonrisa tiene efectos secundarios potentísimos.
Cuando sonríes, tu cerebro libera neuropéptidos, que son proteínas nerviosas que regulan casi todos los procesos de las células e influyen en el cerebro, el cuerpo y en nuestro comportamiento de muchas maneras importantes, desde la analgesia, el metabolismo, la reproducción, los comportamientos sociales, el aprendizaje y la memoria hasta el estrés el sueño o elevar el estado de ánimo.
Pero es que cuando sonríes el cerebro también libera neurotransmisores como la dopamina (que proporciona energía y motivación), las endorfinas que regulan la percepción del dolor y desencadena sensaciones positivas y eufóricas en el cuerpo) o la serotonina (que ayuda a controlar nuestros estados de ánimo).
Todo ello consigue que sonriendo ayudemos a nuestro cuerpo a reducir el estrés (está demostrado que el acto de sonreír reduce los niveles de cortisol), elevar nuestros estados de ánimo (los neuroquímicos y péptidos que liberamos al sonreír pueden incluso “engañar” a nuestro cuerpo y elevar nuestro estado de ánimo) además de estimular nuestro sistema inmunológico porque estamos más relajados, con menos cortisol y neuroquímicos positivos.
Pero tiene además efectos en los demás. Lo que contagiamos con una sonrisa va mucho más allá que un gesto de cortesía.
Sonreír no sólo tiene el poder de elevar tu estado de ánimo, sino que puede elevar los estados de ánimo de las personas que te rodean.
Solo por esto, merece la pena sonreír hoy. A quien te encuentres en el camino y sobre todo a ti mismo. Porque una buena sonrisa es la línea más corta entre dos personas.
Por Margarita Álvarez, Directora Human Age Institute, en colaboración con Grado Inmobiliario ASPRIMA-UPM.
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El poder de las redes
Beatriz Toribio, experta inmobiliaria, Directora Adjunta en Masteos, premio a la Profesional destacada del año (2021), de la Junta Rectora de ASPRIMA con motivo del SIMA y Top Voices 2021 de Linkedin, comparte su visión sobre el impacto de las redes en la vida personal y profesional.

Si eres joven y estás buscando empleo o enfocar tu carrera profesional, este post trata de ser un halo de optimismo que te mueva a actuar. Es cierto que la situación es complicada, que estamos en medio de una crisis de la que aún no conocemos todo su alcance y que quien más sufre la eterna precariedad de nuestro mercado laboral sois los jóvenes. Pero ¿sabes qué? Por ahí hemos pasado casi todos de una manera un otra. Los comienzos, en todo, son difíciles. Pero con esfuerzo, tenacidad, formándose en los perfiles que demandan las empresas y aprovechando las pocas o muchas oportunidades que se nos brindan, puedes diseñar y forjar tu carrera profesional.
Es precisamente en esto último, las oportunidades, en lo que me quiero centrar para animarte a la acción. A diferencia de cuando yo empecé mi trayectoria profesional (sí, ya ha pasado mucho tiempo!!) cuentas con una serie de herramientas que te pueden ayudar mucho a formarte en todo lo relacionado con el sector inmobiliario, aprender, darte a conocer y generar una red de networking muy importante. Fíjate todo lo que he escrito: formarte, aprender, darte a conocer y generar una red de contactos. Todo en uno. Las redes sociales son una herramienta clave para dar un impulso a tu carrera profesional.
En el plano profesional, las dos que más utilizo son Twitter y Linkedin. La primera, porque me permite estar al día -y si te lo propones al minuto- de todo lo que ocurre en el mundo, y lo más importante en ‘mi mundo’: el sector inmobiliario. En ella encontrarás no solo las noticias más relevantes del día, las que te ponen sobre la pista de informes y análisis relevantes, sino también de las opiniones de agentes claves del sector.
Pero evidentemente en 280 caracteres es más complicado profundizar. Por eso, mi preferida es Linkedin. En ella he encontrado fuentes de información e inspiración claves para mi trabajo; personas relevantes en diferentes ámbitos y sectores ( no solo el inmobiliario) , cuyas aportaciones y conocimiento me sirven para aprender, acceder a información relevante o tendencias del mercado, a cuestionarme algunos de mis planteamientos y, por qué no, discrepar públicamente con personas que no piensan como yo.
Linkedin también me ha servido para compartir mi conocimiento, dar a conocer mi trabajo y entablar una red de contactos que, por todo lo que he explicado en el párrafo anterior y mucho más, me es muy útil en mi día a día. No se trata de crearse un perfil en Linkedin, empezar a seguir a mucha gente y ya está. Para que otros se fijen en ti, has de compartir información, conocimiento, hacer comentarios a lo que otros comparten, recomendar… en resumen, interactuar y ser activo. Y no pienses que porque eres joven o porque estés empezando tu carrera profesional, no tienes nada que decir. Todo lo contrario: contáis con una formación más adaptada a lo que demandan las empresas y aportáis talento renovado, frescura y seguramente una visión más innovadora que muchos otros profesionales del sector. Ojalá en mis inicios hubiera tenido una ‘ventana al mundo’ como ésta. Aprovéchala.
Además, debéis tener en cuenta que muchas empresas del sector inmobiliario, así como consultores de HR, publican ofertas de empleo o buscan perfiles a través de esta red. De hecho, es muy interesante ver cómo algunos perfiles hacen auténticas maravillas para explicar en un breve video o en una presentación su carrera profesional.
Y, por último, otra red social que utilizo mucho es Instagram. Tiene mucho potencial en el ámbito profesional, aunque es en ella es donde me permito compartir más aspectos relacionados con mi vida personal (familia, aficiones, etc) porque la tengo más acotada. Y esto también es importante, porque todo profesional también es persona y humanizarnos, nos acerca a los demás.
Lo que más me gusta de IG es que con apenas una imagen o vídeo puedes transmitir mucho, desde un proyecto que has lanzado o acto en el que has participado, a un estado de ánimo u opinión. Y, al mismo tiempo, me ha permitido conocer el lado más personal de muchos colegas profesionales a los que respeto y admiro.
Cada vez son más los profesionales que están utilizando Instagram no solo para hacer marca personal, sino también negocio y especializarse en nichos de mercado. En los últimos años he visto cómo varios agentes inmobiliarios se han especializado en IG como principal vía de captación de potenciales compradores e inquilinos, permitiéndonos acceder a vídeos o fotografías de los inmuebles de su cartera, con imágenes aspiracionales que cuanto menos captan tu atención, o a contenidos de formación muy útiles para nuestro día a día. El poder de esta red ya lo han entendido el grueso de las grandes promotoras de nuestro país, e incluso algunas de ellas ya se han atrevido a lanzarse a TikTok, mi tarea pendiente.
En resumen, aprovéchate de las oportunidades que ofrece internet, y en concreto las redes sociales, para formarte, ampliar miras, estar al día de lo que se cuece en el sector inmobiliario, acceder a ofertas laborales que te puedan interesar, pero sobre todo, para crear una red de contactos y darte a conocer. Porque si no te ven, no saben que existes.
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10 Fallos Imperdonables en una Entrevista de Trabajo
Paco González Paz, director de Comunicación de Director de Marca, Comunicación y Marketing de EY, nos comparte los 10 fallos que deberás de evitar a toda costa a la hora de realizar una entrevista laboral.

Ha llegado el momento de enfrentarte al mercado laboral por primera vez o, quizás, a un cambio de trabajo o de empresa. Tras años de preparación y formación en el ámbito inmobiliario sabes que estás sobradamente preparado o preparada y conoces la realidad de este sector que se ha sofisticado y especializado enormemente en los últimos años. El número de actores y operadores ha crecido, y eso implica una mayor demanda de jóvenes profesionales.
Son muchas las empresas que buscan incorporar nuevo talento a sus organizaciones y tú puedes ser uno de ellos. Un punto clave en el proceso de fichaje es la entrevista laboral. Es importante que te enfrentes a ella con confianza, proyectado una imagen auténtica y acorde con tu personalidad, poniendo énfasis en las cosas positivas.
Obviamente es fundamental que prestes atención a tu apariencia y a los gestos corporales que proyectas, sin descuidar el resto de los aspectos relacionados con el contenido de las respuestas y el tono de la conversación que se desarrollará con el entrevistador. Cualquier posible fallo puede colocar a otros aspirantes por encima de ti. Y es que, en un mercado cada vez más competitivo, todo suma a la hora de mostrarte profesional.
Para ayudarte, ten en cuenta estos 10 errores imperdonables que fácilmente puedes evitar.
1. Ser impuntual o acudir con aspecto desaliñado
Es un punto vital, pero nunca se insiste demasiado. Somos lo que proyectamos, así que acude con suficiente tiempo de antelación a la entrevista – se recomienda unos 10 minutos- y vestido apropiadamente. Así proyectarás una imagen de interés y compromiso. Vestir apropiadamente no significa ir con traje y corbata. Lo mejor es vestir acorde al código o identidad de la empresa, sin desentonar, pero sin perder tu sello personal de cada uno.
Evita por supuesto el aspecto descuidado o desaliñado. Como consejo, muchos entrevistadores se fijan en los zapatos, porque son un elemento que refleja nuestra pulcritud.
2. Desatender los gestos y la comunicación no verbal
Hay pequeños trucos de comunicación no verbal que te ayudarán a exhibir una imagen de confianza y profesionalidad. Por ejemplo, antes de iniciar la entrevista apaga o pon en silencio el móvil. Es un detalle que se agradece y que refleja la importancia que concedes a este momento. Aunque estés relajado y calmado, procura no hundirte en la silla. Colócate en una postura erguida y dirigida hacia tu interlocutor, mantén la mirada durante la conversación y no te distraigas con elementos del entorno. Una leve expresión de sonrisa en tu rostro hará que parezcas más confiado y optimista. Respeta el espacio personal y evitar microgestos de nerviosismo, como gesticular mucho o no estar quieto en el asiento.
3. Descuidar el lenguaje
La conversación es vital para generar confianza e imagen de profesionalidad. No interrumpas al entrevistador y cuida tu vocabulario. No se trata de ser pedante o abusar de tecnicismos innecesarios, sino de expresarse con precisión y soltura. Por eso, elabora tus contestaciones y evita los titubeos. El sector inmobiliario, como cualquier otro ámbito de especialización, tiene su propia terminología, y un buen reclutador tendrá en cuenta que utilices un vocabulario preciso en tus respuestas.
4. Mostrar desconocimiento del sector
Acude a la entrevista con una opinión formada del momento que atraviesa el sector. Si estamos hablando del sector inmobiliario, el entrevistador valorará enormemente que el aspirante al puesto, en este caso tú, tenga opinión propia y conocimiento sobre la situación que está atravesando.
Además, evita las afirmaciones generalistas. Piensa que el mercado inmobiliario no es solo residencial, y que quizás la empresa opera en otros ámbitos como el comercial, el logístico o el hotelero, en el que también puedes profundizar.
Otro punto importante es la geografía. No es lo mismo operar en ciudades prime que en segundas capitales de provincia. El sector inmobiliario es complejo, rico y variado, y profundizar en su análisis puede hacer que destaques con respecto a otros aspirantes.
5. No saber nada de la empresa
Es importante que acudas a la entrevista con una idea formada de la empresa, la actividad que desarrolla, dónde opera, qué dimensiones tiene y cuál ha sido su evolución en los últimos años. Pero igualmente importante es que profundices en otros aspectos intangibles, como cuáles son sus valores, su cultura corporativa, su misión o su propósito. Es una parte atractiva de la empresa que puedes poner en valor durante el desarrollo de la reunión.
Las cuentas corporativas en redes sociales son una fuente de conocimiento, especialmente LinkedIn. Bucea también por la página web y revisa los informes anuales porque tienen información valiosa sobre las vicisitudes más recientes de la compañía. Si es una empresa cotizada, también la CNMV puede ser una buena fuente a través de los hechos relevantes. Por último, bucear en la hemeroteca puede aportarte información valiosa sobre el devenir de la compañía
6. Hacer preguntas inapropiadas
Lo normal en una entrevista es interesarse por cómo sería un día normal en el trabajo, o que se espera de la persona que ocupe el puesto. Concéntrate en este tipo de preguntas y deja de lado otras más incómodas, como vacaciones o días libres. Un tema espinoso es el salario. Desde luego no es recomendable inquirir al principio de la entrevista, ni en un primer encuentro si el proceso de selección es largo. Lo normal es que sea la propia compañía la que decida, si avanzas en el proceso de selección, facilitarte esta información.
7. Manifestar resentimiento, descontento o pesimismo
Las empresas no solo buscan conocimiento y profesionalidad. Casi más importante, si cabe, es que la persona que se incorpore al equipo tenga buen ánimo, espíritu positivo, optimismo y capacidad de trabajar en equipo. Por tanto, evita mostrarte descontento o pesimista. A nadie le apetece escuchar lamentos, quejas o resentimientos hacia tu antigua empresa. Destaca las cosas positivas del anterior puesto de trabajo, o del proceso formativo que acabas de finalizar. Y habla bien de tus antiguos compañeros y de tus superiores. Eso generara un halo positivo a tu alrededor.
8. Mostrar poco autoconocimiento
Da por seguro que en la entrevista se te preguntará sobre ti mismo, así que acude con ideas elaboradas o una cierta reflexión sobre tus áreas de mejora, tus puntos fuertes, y tus debilidades. Sé sincero y evitar convertir virtudes en defectos, con frases como “soy demasiado exigente” o “demasiado generoso”. Es bueno mostrar de manera sincera áreas de mejora. Es mejor optar por “no he tenido la oportunidad aún de trabajar este ámbito concreto, pero puedo aprender rápido”.
Lo más relevante es enfatizar las cualidades que te permitan ser más deseable para la organización.
9. Dar información falsa
Nunca mientas en una entrevista. El seleccionador quiere ver autenticidad e interés. No te va a exigir una experiencia o un conocimiento que no tienes, o una experiencia laboral que aún no has tenido la oportunidad de acumular. Por tanto, contesta con sinceridad. Es mejor mostrarte natural y confiando, antes que correr el riesgo de proyectar prepotencia o falsedad. Si te “cazan” en una mentira, puede ser el final de tu vida en esta empresa, o en el proceso de selección.
10. Desconfiar de tus posibilidades de éxito (o de tu potencial)
Si tu no estás seguro de ser el candidato ideal para el puesto que se solicita, difícilmente lo hará la persona que te entreviste. Acude a la cita convencido de que eres la mejor opción, pero eso sí, evita mostrarte prepotente. Lo ideal es que transmitas entusiasmo y gestiones los nervios e inseguridades que pudieran aparecer. La autoconfianza es un ingrediente fundamental y llegados a esta fase del proceso de selección, no debes dudar de tus capacidades. Si te han citado p es que tu perfil encaja con el tipo de profesional que están buscando.
Y recuerda, en una entrevista de trabajo no existe una única respuesta correcta pero sí una buena actitud.
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